dimecres, 17 de gener del 2018

No es lo mismo Matar que Morir

 

“Yo por España mato ” Le oí decir a un cómico.

También hace unos días se presentó una chirigota del carnaval de Cádiz con una letra y escenificación de la decapitación de  Puigdemont. Dice la chirigota:

El pueblo decide en votación
Porque el pueblo siempre lleva la razón
¿Le perdonamos la vida a Puigdemont?
¿Sí o no?

La chirigota anima desde el escenario al público a repetir más fuerte: ¡NO ¡


Todas las sociedades tienen personajes o espacios donde se pueden trasgredir las convenciones sociales: Carnavales, santos inocentes,  o bufones, payasos, clowns o  fallas,  chirigotas, etc. Este espacio se ha ampliado a los modernos medios de difusión social. Primero la prensa, después la radio y TV, ahora los medios digitales, internet, Youtube, etc.
Estos personajes y situaciones interesan a los investigadores sociales porque  muchas veces ponen de manifiesto aspectos y tensiones ocultos a la observación directa y externa de la sociedad. Permite incluso la inversión social.

La chirigota,  ésta y otras, han sido especialmente agresivas con temas catalanes y quizás han molestado a algunos. Al final de este escrito podemos  ver las estrofas del popurrí de este tema, aunque es toda la chirigota la que merecería  un comentario.
La escena, anteriormente comentada, pone encima de la mesa el tema de la pena de muerte.  Como es sabido el sentimiento popular inmediato ante un crimen especialmente repulsivo es en gran parte favorable a condenar al criminal a la pena de muerte. También la chirigota, que se inicia con una cómica decapitación de los Reyes Magos, no se olvida en la  parte final y más seria  de la condena a la misma pena de criminales violadores, maltratadores e incluso de los corruptos y de los que provocan los incendios de Doñana o de Galicia.

Pero esta chirigota, sin darnos cuenta, en la primera estrofa nos introduce como sin querer, con toda naturalidad, como si fuera natural,  en el esquema mental de la dictadura, justicia y códigos de conducta militares. A ese pollo que lo pelen, era la frase con la que se conocía al coronel jefe del regimiento de mi pueblo. Con la misma tranquilidad se acusa del delito de alta traición y rebelión y se piden unas penas exageradas al estilo de las sentencias de los peores tiempos de la dictadura.
Según el artículo 155 de la constitución española
De España y la humanidad
Se condena por alta traición al gafas que está ahí detrás
No sabemos si cortarle la cabeza
O mandarlo a pelar.

El artículo 155 se ha aplicado como sólo lo había hecho Hitler y ahora el Sr. Rajoy.  La humanidad tiene mejores representantes que estos dos personajes. El primero por ser el asesino mayor de la historia y el segundo el presidente del partido con más casos de corrupción de la Unión Europea. La Humanidad de la chirigota termina en los Pirineos . Y lo que es peor, pregunta y jalea al pueblo para que condene al “reo”. Y hace repetir la respuesta. El populismo más rastrero que es el que más le va a las dictaduras.
El pueblo decide en votación
Porque el pueblo siempre lleva la razón
¿Le perdonamos la vida a Puigdemont?
¿Sí o no?

Los esquemas mentales de la dictadura de la Una, Grande y Libre vuelven a funcionar. Pero tiene una virtud, los manifiesta tal cual son y los sienten todavía muchos españoles cuando les cogen desprevenidos. En un ambiente distendido de fiesta y cachondeo, con la guardia baja, les salen a borbotones las inculcaciones que han penetrado en su inconsciente, personal, pero colectivamente no- revisado y muy compartido.
 Al condenar al reo están proclamado lo que decía el Cómico “Yo por España mato”. La escena de la chirigota es una especie de catarsis, ejemplifica, sin metáfora, lo que dijo la vicepresidenta Sáez de Santamaría sobre la descabezamiento del independentismo catalán.

Hoy en día en el juramento de la bandera del ejército y de la policía se emplea diversos eufemismos para no decir  que se está dispuesto a matar.  Se dice  que se está “dispuesto al uso de las armas”.
Más solemne y épico es decir que se está dispuesto a morir, defender la patria hasta la propia  muerte, cuando en realidad se quiere decir que se está dispuesto a matar.

El lema de un pacifista radical es que no está dispuesto a matar ni para salvar su vida.
No sé lo que les preguntó el juez a los Jordi para seguir  manteniéndoles a la cárcel acusados de rebelión, cuando se proclaman pacifistas. Las millonarias manifestaciones que han organizado corroboran hasta ahora estas palabras.
¿ Les preguntó si estaban dispuestos a matar por su patria?
¿ Les preguntó si estaban dispuestos a morir por su patria?
En estos momentos de confusión, eufemismos,  postverdades y  fake news quizás sería conveniente hacer y hacernos estas preguntas. Y los jueces a los líderes de masas aún más.






Según el artículo 155 de la constitución española
De España y la humanidad
Se condena por alta traición al gafas que está ahí detrás
No sabemos si cortarle la cabeza
O mandarlo a pelar
Que entre el condenado
Que tenemos que empezar a cantar
Bona nit, bona nit
Pido perdón
Por haber celebrado un referéndum
Pido perdón
Por las urnas que allí coloque
En realidad eran cajas de ropa
De invierno
Pero es que allí
Ven las cajas y echan un papel
Yo te pido perdón
Que no quiero cumplir más condena
Te pido perdón
De la única forma que sé
Perdóname la vida
Perdóname la vida
No seas más llorón
Y suénate los mocos por favor  ( le da la bandera española)
Y ahora que el pueblo lo decida
El pueblo decide en votación
Porque el pueblo siempre lleva la razón
¿Le perdonamos la vida a Puigdemont?
¿Sí o no?
La sentencia es bastante clara
Son las cosas de la democracia
Cuando acabe yo esta canasta.

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