Cristianisme de la redempció a la plenitud
Volia posar al dia les meves idees sobre el cristianisme, arrenglerar-les i endreçar una mica les meves creences religioses mes profundes. Vaig intentar posar-me al dia dels meus coneixements històrics i bíblics.
Les obres de Antonio Piñero i de Armand Puig i la pausa de la Covid m'han ajudat especialment en aquesta tasca.
En el fons hi havia un vell intent de deslligar el cristianisme del sentit de culpa, del pecat i redempció característic de la majoria de religions i en concret de les acàdiques, jueves i hel·lenístiques que des del neolític han perviscut en l' àrea mediterrània. Aquesta es la tendència majoritària dins el catolicisme inspirada en bona part de Sant Pau. Hi ha una altra visió mes positiva ? i coherent amb la ciència i concepció científica del mons d'avui?.
Aquesta es la introducció i index de l'assaig: Està escrit en castellà
EL MENSAJE DE JESÚS
Dos enfoques, estado de la cuestión
Jesús no dejó nada escrito. Todo su mensaje ha sido transmitido oralmente por sus discípulos y como máximo ha sido la tercera generación la que ha escrito de una manera sistemática su vida y doctrina. Los diferentes escritos que han llegado hasta nosotros se sitúan entre el año 60-70 hasta el año 100[1].
El hecho esencial del cristianismo es la irrupción de Cristo-Dios en la historia de la humanidad, sus enseñanzas, su muerte y su resurrección.
Des de la perspectiva de nuestro estudio, nos interesa destacar dos posibles perspectivas de análisis de las enseñanzas de Jesús. La tradicional y mayoritaria basada en el pecado, sacrificio y expiación y la minoritaria franciscana y Teilhardiana basada en la evolución y acercamiento a Dios.
La interpretación cristiana tradicional, o más general, nos presenta la vida y obra de Jesús como una obra de redención de todo el género humano a través de su encarnación, muerte y resurrección, como el Hijo de Dios, que acepta libremente el sacrifico de su vida para el perdón de nuestros pecados y confiado en la resurrección suya y al final del mundo de toda la humanidad. Esta tradición entronca con Abraham biológicamente, como lo quieren demostrar las genealogías que nos presentan los evangelistas, y al mismo tiempo con la creencia religiosa de la alianza de Dios con Abraham. De esta alianza queremos destacar dos imágenes. En primer lugar el Padre, en este caso Dios, acepta el sacrificio de su hijo, Jesús. Sacrificio que se consuma en el calvario. Dios no envía ningún ángel, ni aporta ningún carnero, para salvar a su Hijo de la cruz. Al mismo tiempo Jesús es presentado como el cordero, que va al sacrificio sin quejarse, y la sangre de este cordero es la que purificará a nosotros y a toda la humanidad. En todo caso la imagen triunfante del cordero ocupa un lugar central en el Apocalipsis, último libro del Nuevo Testamento.
Como que esta interpretación es la más general apenas necesita comentarse para entenderla. Sigue en gran parte la tradición judaica, del pecado, la culpa y la necesidad de expiación. Sin darnos cuenta ya seguimos esta interpretación al entrar en contacto con los libros bíblicos que es la interpretación mayoritaria de las cartas paulinas y del apocalipsis. Esta interpretación sacrificial paulina se ha acentuado últimamente. Los estudiosos bíblicos hacen hincapié en el contexto histórico en que se formó San Pablo y que no es otro que las expectativas de los Venida final del Mesías tal como la entendían los fariseos[2], en este caso los fariseos cristianos
Para la interpretación minoritaria, franciscana y Theilladiana la intervención de Dios en la historia no va a remolque del pecado, ni la encarnación no está supeditada al pecado y expiación. El Nuevo Testamento supone una ruptura con el Viejo. No puede interpretarse con las categorías caducas del viejo templo de piedra ni de la circuncisión. Los evangelios y cartas apostólicas es verdad que usan categorías viejo testamentarias o de su época, pero si queremos buscar la BUENA NUEVA en los relatos bíblicos del Nuevo Testamento, cuando entroncan con la tradición de Abraham, hemos de analizarla no tanto como continuadora de la tradición, sino también como renovadora, analizando el mensaje nuevo que traen. Así podemos ver que las referencias a la expiación a través de los sacrificios de animales, corderos, cabras, bueyes, etc. son para acotarlos, minimizarlos o directamente superarlos. Del Viejo Testamento se acepta el monoteísmo, la vida ultra terrena, y los dos principios fundamentales del amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Y pocas cosas más[3].
Nuestra perspectiva. Nosotros nos apuntamos de entrada a la interpretación minoritaria, pero intentamos movernos en el campo del análisis científico de los mitos y las religiones característico de la Antropología Social y Cultural. Por tanto no debatiremos la relevancia teológica o la ortodoxia de nuestras afirmaciones.
Analizaremos primero el Jesús histórico, su linaje y en qué sentido es descendiente de Abraham. Algunos de los teólogos más importantes del renacimiento del cristianismo latino americano y teologías de la liberación, también están de acuerdo que si queremos encontrar su mensaje original hemos de acercarnos al Jesús histórico[4], al hijo del carpintero y que hoy día sería el manitas, el encargado de mantenimiento desde una puerta al tejado y desde el grifo o al enchufe de la pantalla del ordenador.
En el Cristo que nos ha pasado la tradición, Jesús está vestido en un envoltorio de las categorías judeo - helenizantes de su época de finales del siglo primero y barnizadas por toda la prosapia imperial desde la época del emperador Constantino[5].
Los evangelios y los libros del Nuevo Testamento son fruto de la tradición-interpretación de la figura de Jesús que sigue la tradición paulina. Algunas de las cartas de Pablo de Tarso son el primer documento escrito que tenemos de las comunidades cristianas. Nos interesa mucho saber las categorías culturales y mentales en que se mueve Pable de Tarso, de la sociedad judaica y helenística a la que pertenece. Porque precisamente estas coordenadas son las nos permitirán captar mejor lo que él quiso decir, pero al mismo tiempo serán precisamente estas coordenadas las que NO son objeto de creencia revelada. Eran las que eran, pero sabemos que son el envoltorio que hay que desechar para ir al meollo del mensaje. Igual que en el antiguo testamento está escrito en las categorías de su tiempo y que van evolucionando de acuerdo con los datos científicos de su época, lo mismo ocurre con el Nuevo Testamento.
Hemos de reconocer que los católicos vamos un tanto rezagados en esta labor. Algunas iglesias reformadas van todavía van más a tras porque continúan defendiendo con la ciencia babilónica de hace tres mil años, que estamos en el año 5.782 a~ , de la creación del mundo, de acuerdo con el calendario babilónico del que es el que sigue la Biblia del A. T..
Acercarse al Jesús histórico es una labor lenta de análisis y descarte. Como mínimo nos ha de parecer sospechosa la interpretación edulcorada del personaje de Jesús que es condenado por las autoridades imperiales romanas a la muerte más cruel y lenta o todo el simbolismo de la muerte y resurrección típica de las religiones de los misterios. No es conveniente ni recomendable “cortar por lo sano”, seguir a grandes trazos la persona. Por esto es imprescindible y agradecemos el trabajo honrado y lento de los filólogos e historiadores de nuestra época independientemente de las creencias que ellos tengan. Nosotros a su vez estamos dispuestos a rectificar nuestras afirmaciones, porque en definitiva no son más que hipótesis basadas en estos datos..
Nuestro intento en definitiva es intentar encontrar el núcleo duro del mensaje de Jesús de Nazaret. Sabemos que para llegar a él hemos de traspasar las construcciones históricas que se han hecho del personaje, desde el principio, desde las primeras comunidades cristinas. Estas construcciones históricas a través de las tradiciones judías que intentan en un primer momento demostrar que en Jesús se cumplen las profecías mesiánicas, o las helenizantes que nos lo quieren presentar como las prerrogativas de un héroe clásico, o las neoplatónicas que nos lo presentar como el verbo preexistente y que explica todo el orden de la creación, etc. etc. y las argumentaciones que de ellas extraigan nos interesan para desecharlas. Es un trabajo de cirugía fina y lo sabemos. Por esto seguimos con tiento los pasos de los especialistas: historiadores, paleógrafos, lingüistas etc.
Groso modo podemos decir que el cristianismo en su vertiente tradicional se ha vertido en moldes neolíticos y quizás va siendo hora de intentar una aproximación directa a la ciencia moderna de la sociedad postindustrial actual. Quizás la gran pregunta o cuestión es cómo debemos entender el núcleo paulino del Nuevo Testamento, de nuestra vinculación con Jesús víctima propiciatoria de toda la humanidad y que nos lleva a participar de su muerte y su resurrección.
Referencias evangélicas al patrón abrahámico
Análisis del fragmento de la epístola de San Pedro (I Pe 1,19-21)
Abraham en las cartas de San Pablo
La vuelta al mensaje paulino originario
La teología de Pablo y su contexto
El sacrificio de JESUCRISTO, según Pablo.
La polémica actual sobre la jerarquía y obediencia debida
Vuelta a los mensajes originales de Jesús
El buen pastor, el hijo prodigo
El problema del mal en la base de muchos planteamientos
El pecado original y el Popol Vuh.
San Anselmo y el mensaje de Jesús en clave feudal
II SINTESIS THEILLARDIANA
El principio y el fin, el alfa y el omega cristianos.
El Mal físico y el Mal moral en la vida cósmica
Dios no tiene sexo, ni es padre ni madre.
[1] Un muy buen resumen actualizado y crítico de todas las primeras fuentes que tenemos de la vida de Jesús nos lo da Armand Puig en el capítulo 2, págs. 25-68. En síntesis podríamos decir que no existen dudas razonables sobre la existencia histórica de Jesús, sus hechos extraordinarios y su muerte por crucifixión. La tradición oral es la única fuente entre los años 30-50 d C. A partir de los años 50 encontramos lo que llama prehistoria literaria de los evangelios en forma de frases, sentencias, relatos o parábolas muy cortas que están incrustadas en escritos posteriores. A partir de los años 60-70 à100 d C hallamos ya los núcleos de los 4 evangelios canónicos y el llamado evangelio de Santo Tomás. Los núcleos más primitivos son las llamadas ‘Sentencias Q ‘( Q = fuente en alemán) son sentencias de Jesús.
El evangelio que se considera más antiguo es el atribuido a San Marcos, que parece seguir las narraciones hechos por Pedro. Y a su vez Marcos influencia al atribuido a San Mateo y al atribuido a San Lucas, que sigue las enseñanzas de San Pablo. Se han encontrado otro evangelio atribuido a Tomás ( gnóstico y no canónico) que contiene únicamente sentencias, no narra hechos. Entre las 114 sentencias se han identificado 37 dichos , coincidentes con los versículos de Mateo y Lucas que no están en Marcos. Esto ha reforzado la hipótesis de que existía una fuente Q anterior de la que beben los tres evangelios Mateo, Lucas y Tomás. Los historiadores bíblicos suponen la existencia de la fuente Q , un evangelio coloquial del mismo tipo que Tomás, pero anterior a los evangelios conocidos hasta ahora.
El evangelio más reciente es el atribuido a San Juan. Los evangelios están escritos en un género literario de la época que se sitúa entre la biografía greco-roana, (en que se reproducen y ficcionan los discursos y conversaciones) i el relato. Los evangelios son deudores tanto a las fuentes o tradición oral en que se inspiran como al público que van dirigidos. San Mateo intenta demostrar que en Jesús se cumplen las profecías y está dirigido al mundo en contacto o del entorno judío y tiene una estructura circular empieza y termina con Emanuel, Dios está con nosotros, que sería su tesis. Mientras que el de Lucas sigue los patrones del mundo clásico y parece dedicado a los fieles de este entorno. Lo mismo podemos decir de San Juan dirigido al del mundo helenístico. En los capítulos siguientes puede encontrarse también un brillante resumen de la doctrina de Jesús vertida en los cánones de la época y dentro de la tradición cristiana.
[2] Mejor dicho, los llamados” Judíos del segundo templo” Un buen resumen de esta interpretación nos la da PIÑERO, ANTONIO: Guía para entender a Pablo de Tarso : una interpretación del pensamiento paulino. Madrid. Trotta, DL 2015
[3] Mt 5, 17 ss, dice que Jesús no ha venido a suprimir la Ley sino a darle pleno cumplimiento. El mismo dirá en que se queda corto el quinto mandamiento, Del no mataras hebraico, pasa al amor al enemigo. Más adelante intentaremos tratar sistemáticamente la novedad de la doctrina de Jesús.
[4] Me han gustado, por su frescura y la autenticidad que destilan las reflexiones Leonardo Boff. Quizás también por pertenecer a la mismo generación. Ver BOFF, LEONARDO: Reflexiones de un viejo teólogo y pensador. Editorial Trotta, Madrid, 2020. Propone la distinción entre JESUOLOGÍA VERSUS CRISTOLOGIA y que “ Nosotros los cristianos comenzamos por seguir al Jesús histórico y llegamos al Cristo de la Fe”. En este ensayo no se si llegaremos tan lejos, pero me gustaría pensar que estamos en el camino.
[5] Por cierto que este emperador que permitió y fomentó el culto cristiano y abolió la pena capital de la crucifixión, no dudó nunca de mantener el culto imperial al sol invicto, propio de los emperadores, ni en sacrificar la vida de su hijo primogénito y muchos otros para la consecución de sus objetivos, ni a convocar el concilio de Nicea para poder controlar mejor la nueva religión cristiana.