divendres, 16 de febrer del 2018

Inmersión lingüística y superioridad moral


Inmersión lingüística y superioridad moral

 del constitucionalismo o soberanismo catalán.


José Luis Álvarez  firma una TRIBUNA del diario EL PAÍS  del  15/02/2018  que ha llegado  a estremecerme.  En síntesis,  y espero no equivocarme, sus argumentos no son nuevos pero la trabazón arquitectónica de sus  razonamientos parece tan sólida que se desprende por la lógica de los hechos un objetivo insoslayable para el conjunto del constitucionalismo español, del que el autor reivindica su superioridad moral frente al soberanismo catalán y anima a iniciar una lucha final que debe llevar a prohibir constitucionalmente la inmersión lingüista de la escuela catalana y restringir la libertad de los medios de comunicación públicos en Catalunya.

Yo siempre he creído que España es un proyecto de convivencia entre pueblos con culturas y lenguas diferentes. Como tal proyecto es viable  sólo cuando sea fruto de la libre colaboración. Esta tarde he estado peleándome con el testamento del conde de Urgell Ermengol VI, llamado el Castellano,  aunque quizás sería más apropiado llamarle el leonés. Este conde vendió en 1133 al obispo de Urgell sus bienes y derechos sobre los valles de Andorra. Este es uno de los fundamentos de la independencia de este Principado. En su testamento también le asigna al obispo, entre otros bienes y rentas, que se reserve “doscientos morabetinos de oro a cuenta de sus parias de España”. Él nació y murió en el reino de León y de allí era su segunda mujer. Como conde de Urgell estableció su capital en Balaguer y participó en la conquista de Lleida junto con el conde de Barcelona a la que dotaron de leyes especiales. También colaboró en otras gestas junto a los reyes respectivos en Aragón, Castilla, etc. La convivencia dentro de las diferencias viene de lejos. Como puede verse en los pergaminos, el concepto de España no alcanzaba las tierras donde yo nací. Ahora formo parte de ellas, no por la espada, sino por la voluntad democrática.  En las tierras donde nací ya tenían la costumbre de sellar los pactos de los señores feudales con la firma de los cap de casa, cabezas de familia,  en los que  abundan nombres de mujeres. También los primeros pactos del obispo con los representantes de las 6 parroquias de Andorra están firmados por los caps de casa correspondientes. Estas digresiones pueden parecer arqueología social y lo son. Pero no podemos desdeñar su significado si tenemos en cuenta que como dice JL Álvarez en su artículo, y en esto estoy en parte de acuerdo, “Este no es solo un conflicto político, sino que es esencialmente antropológico”.  Sólo hace falta ver las lenguas que se hablan en la península y el escudo real de la bandera.
En cambio estoy absolutamente en desacuerdo en su planteamiento de buenos y mejores o malos y menos malos que nos tiene que llevar a  una confrontación máxima, concentrada, final .  En definitiva, el triunfo de un constitucionalismo entendido como las supremacía de la cultura y lenguas castellanas en todo el territorio español y la marginalización de las otras lenguas y culturas peninsulares. Se agradece la sinceridad y claridad, ya no se pide el bilingüismo en Catalunya, objetico casi conseguido con la inmersión. Se pide, exige,  el arrinconamiento, minusvaloración y  sumisión  de las peculiaridades culturales y lingüísticas que no sean el castellano-español.  Es la dirección contraria a la que marca la Constitución que con tanta alegría y esperanza votamos muchísimos catalanes.  Yo creo que ir en esta dirección es un error  histórico. Se inició con el  trucaje en la composición del Tribunal Constitucional  y se culminó con la sentencia posterior contra el estatuto catalán[1].  Esta es la gran causa del auge del independentismo. Muchos nos apeamos de este tren al ver la dirección que tomaba. Con esta España, conmigo que no cuenten. Advertimos,  discutimos, argumentamos hasta la extenuación.  
Ya podéis suponer cual es nuestra opinión de la degradación democrática de las instituciones fundamentales del estado que estamos viviendo.

Puede que el Estado Español uniformador se imponga, acabe con la inmersión lingüística, separe y divida a los alumnos por su lengua materna, etc. y llegar hasta el fondo dividir la sociedad catalana.  El Estado tiene mucho poder,  muchos  recursos y muchos aliados. Puede que gane la batalla, porque se trata de esto, dice el autor : No es humillar. Es ganar .

Casi es un eslogan deportivo. Será porque el lenguaje deportivo y político se hallan tan mezclados. El abundante periodismo de bufanda  que impera en los medios hispanos ha reavivado los rescoldos de la victoria, la gran ola de fondo de la guerra fratricida.  A por ellos,  jaleaban. 

Llegados a este punto en que las posiciones están claras y no nos vamos a convencer a estas alturas,  la mejor manera de acabar es hacerlo  como en  una discusión futbolera: ir a tomar unas cervezas y hablar de las vacaciones, de la última película que hemos visto, etc. . Porque  el fútbol  y otras categorías humanas forman parte del núcleo duro del cerebro,  el que escapa a la racionalidad.

 Sin embargo como la racionalidad es lo único que nos queda para construir argumentos, encontrar puentes y  vías de diálogo, en los próximos blogs continuaremos el análisis del artículo e intentaremos contestar dos preguntas casi simétricas:
·         Por qué ha subido tanto el constitucionalismo en Catalunya?
·         Por qué ha subido tanto el independentismo  en Catalunya?




[1]Sólo le falta decir que España es el bien moral superior, suplantando la voluntad mayoritaria de las urnas

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