Inmersión
lingüística y superioridad moral
del constitucionalismo o soberanismo catalán.
José Luis Álvarez firma una TRIBUNA
del diario EL PAÍS del 15/02/2018 que ha llegado a estremecerme. En síntesis,
y espero no equivocarme, sus argumentos no son nuevos pero la trabazón arquitectónica de sus razonamientos
parece tan sólida que se desprende por la lógica de los hechos un
objetivo insoslayable para el conjunto del constitucionalismo español, del que
el autor reivindica su superioridad moral frente al soberanismo catalán y anima a iniciar una lucha final que debe llevar
a prohibir constitucionalmente la inmersión lingüista de la escuela catalana y
restringir la libertad de los medios de comunicación públicos en Catalunya.
Yo siempre he creído que España es un proyecto de
convivencia entre pueblos con culturas y lenguas diferentes. Como tal proyecto es
viable sólo cuando sea fruto de la libre
colaboración. Esta tarde he estado peleándome con el testamento del conde de
Urgell Ermengol VI, llamado el Castellano, aunque quizás sería más apropiado llamarle el
leonés. Este conde vendió en 1133 al obispo de Urgell sus bienes y derechos
sobre los valles de Andorra. Este es uno de los fundamentos de la independencia
de este Principado. En su testamento también le asigna al obispo, entre otros
bienes y rentas, que se reserve “doscientos morabetinos de oro a cuenta de
sus parias de España”. Él nació y murió en el reino de León y de allí era
su segunda mujer. Como conde de Urgell estableció su capital en Balaguer y
participó en la conquista de Lleida junto con el conde de Barcelona a la que
dotaron de leyes especiales. También colaboró en otras gestas junto a los reyes
respectivos en Aragón, Castilla, etc. La convivencia dentro de las diferencias
viene de lejos. Como puede verse en los pergaminos, el concepto de España no
alcanzaba las tierras donde yo nací. Ahora formo parte de ellas, no por la
espada, sino por la voluntad democrática.
En las tierras donde nací ya tenían la costumbre de sellar los pactos de
los señores feudales con la firma de los cap de casa, cabezas de
familia, en los que abundan nombres de mujeres. También los
primeros pactos del obispo con los representantes de las 6 parroquias de
Andorra están firmados por los caps de casa correspondientes. Estas digresiones
pueden parecer arqueología social y lo son. Pero no podemos desdeñar su
significado si tenemos en cuenta que como dice JL Álvarez en su artículo,
y en esto estoy en parte de acuerdo, “Este no es solo un conflicto político,
sino que es esencialmente antropológico”. Sólo hace falta ver las lenguas que se hablan
en la península y el escudo real de la bandera.
En cambio estoy absolutamente en desacuerdo en su
planteamiento de buenos y mejores o malos y menos malos que nos tiene que
llevar a una confrontación máxima,
concentrada, final . En definitiva,
el triunfo de un constitucionalismo entendido como las supremacía de la cultura
y lenguas castellanas en todo el territorio español y la marginalización de las
otras lenguas y culturas peninsulares. Se agradece la sinceridad y claridad, ya
no se pide el bilingüismo en Catalunya, objetico casi conseguido con la
inmersión. Se pide, exige, el
arrinconamiento, minusvaloración y
sumisión de las peculiaridades
culturales y lingüísticas que no sean el castellano-español. Es la dirección contraria a la que marca la
Constitución que con tanta alegría y esperanza votamos muchísimos catalanes. Yo creo que ir en esta dirección es un
error histórico. Se inició con el trucaje en la composición del Tribunal
Constitucional y se culminó con la
sentencia posterior contra el estatuto catalán[1]. Esta es la gran causa del auge del
independentismo. Muchos nos apeamos de este tren al ver la dirección que
tomaba. Con esta España, conmigo que no cuenten. Advertimos, discutimos, argumentamos hasta la
extenuación.
Ya podéis suponer cual es nuestra opinión de la degradación democrática de las instituciones fundamentales del estado que estamos viviendo.
Ya podéis suponer cual es nuestra opinión de la degradación democrática de las instituciones fundamentales del estado que estamos viviendo.
Puede que el Estado Español uniformador se imponga,
acabe con la inmersión lingüística, separe y divida a los alumnos por su lengua
materna, etc. y llegar hasta el fondo dividir la sociedad catalana. El Estado tiene mucho poder, muchos
recursos y muchos aliados. Puede que gane la batalla, porque se trata de
esto, dice el autor : No es humillar. Es ganar .
Casi es un eslogan deportivo. Será porque el
lenguaje deportivo y político se hallan tan mezclados. El abundante periodismo
de bufanda que impera en los medios
hispanos ha reavivado los rescoldos de la victoria, la gran ola de fondo de la
guerra fratricida. “ A por ellos”,
jaleaban.
Llegados a este punto en que las posiciones están
claras y no nos vamos a convencer a estas alturas, la mejor manera de acabar es hacerlo como en una discusión futbolera: ir a tomar unas
cervezas y hablar de las vacaciones, de la última película que hemos visto, etc.
. Porque el fútbol y otras categorías humanas forman parte del núcleo
duro del cerebro, el que escapa a la
racionalidad.
Sin embargo
como la racionalidad es lo único que nos queda para construir argumentos,
encontrar puentes y vías de diálogo, en
los próximos blogs continuaremos el análisis del artículo e intentaremos
contestar dos preguntas casi simétricas:
·
Por qué ha subido tanto el constitucionalismo en Catalunya?
·
Por qué ha subido tanto el independentismo en Catalunya?
[1]Sólo le falta decir que España es el bien moral
superior, suplantando la voluntad mayoritaria de las urnas
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