Escribo a bote pronto y por tanto la pelota puede irse a las nubes o marcar un gol de “traca i mocador”.
Siento una profunda desazón al ver a mis amigos y conocidos hacer planes desde unos análisis en que se confunden deseos con realidades. Muchos independentistas hablan des de la República Catalana, otros de la tercera República Española… otros enclavados en un pesimismo telúrico insisten en que todo está podrido y que encima vendrán tiempos peores. Acabo de leer la revista on line de Federalistes d’Esquerra. Se abre con un artículo Cesáreo González como si la UE hubiese alcanzado ya el nivel de la Confederación o el suyo De la Tercera República a la república (europea) 3.0. Los contenidos son más “contenidos”, menos eufóricos y más realistas. Pero creo que los análisis deben ser más fríos y pausados.
En estos momentos es bueno calibrar qué pierde y qué gana Europa con el Brexit. De momento podemos decir que la gran victoria es que a nadie se le ha pasado por la cabeza de desatar una crisis bélica, ni tan siquiera una guerra comercial al estilo Trump, entre USA-CHINA. La esencia de Europa como un territorio desarrollado cívico, en que se vive bien, con derechos humanos y libertad no se ha puesto en duda, porque el diálogo y la negociación es el único instrumento.
Los grandes problemas comunes siguen siendo los mismos: el cambio climático, la absorción de la gran masa de inmigrantes del boom demográfico del Tercer Mundo, etc. Para británicos y europeos, escandinavos, germánicos o mediterráneos. De Crimea ni se habla.
Los problemas domésticos de cada estado también son los mismos. Los chalecos amarillos y los banlieues en Francia, el reconocimiento real de la plurinacionalidad en España, el pozo sin fondo de las ayudas regionales europeas y nacionales, las aduanas en el Ulster y Gibraltar, etc.
El problema dinástico de España, es doméstico. Del estado español y como tal tiene que analizarse mientras sea compatible con el Tratado de Roma. La complejidad del tema es que la monarquía fue el punto de enlace de la dictadura franquistas y de una organización de España “UNA” a una democracia. Pero esta segunda restauración, como la de Alfonso XII, debía ser un dique contra la República Federal. El golpe de Estado de Hitler no fue para imponer la monarquía, el de Franco, tampoco. Hitler abolió el federalismo, Franco el régimen de las autonomías, ni eso toleraba, y las tachaba de separatistas. Entre paréntesis ésta es una de las razones por las que la guerra civil, tuvo, como reconocía el propio Fraga, un componente importante de guerra contra Cataluña. Juan Carlos lo dijo claramente en mas de una ocasión. El único mensaje de Franco es que España permaneciera unida. Ni hablar de Wiemar o federalismo.
El establecimiento de la República en España no es equivalente a implantar el federalismo. Ni el federalismo exige de por si un régimen republicano. El rey podría haber sido efectivamente un factor de cohesión hacia la España Federal. Muchos votamos la Constitución del 78 con esta esperanza. La vacante del título de Conde de Barcelona por la muerte de Don Juan era un momento preciso. Pero el emérito y Felipe VI han seguido otros derroteros. Incluso parece que han renunciado al título de soberanía más antiguo que tenia la monarquía española y al de posible papel de árbitro. Si es así, una maza contra el federalismo, la monarquía queda fuera de Europa y de España. ¿Puede dar un viraje?.
Pero lo que es más grave son las corrientes ideológicas que se han desgarrado y ambas han tirado hacia los extremos, la posición de los partidos también. El PP ha vuelto a posiciones re centralizadoras y ERC a posiciones independentistas. Así es casi imposible hablar de federalismo en España. ¿Quizás esta es la razón oculta y real por la que muchos federalistas de izquierda, sueñan con federaciones europeas o galácticas mientras van codo con codo con centralizadores manifiestos?
Por todo ello desconfiamos de las declaraciones del líder de Podemos. Por estos pagos algunos recordamos que fue Negrín, el líder izquierdista del PSOE el primero que segó las competencias de la Generalitat (Basta leer la carta que le dirigió Companys). La República y su gobierno de izquierdas no son garantía de nada, los de derechas menos. Con Casado catastrófico.
Solo hace falta esperar, que amaine, … que la vacuna llegue, que los del Ibex recuperen el norte, que los que no encontraron las urnas, ni las pruebas de las sedición lo reconozcan y se vayan antes de que los echen … aunque quedan pendientes las razones últimas y los hilos del atentado de las Ramblas del 17 de Agosto, que recuerdan demasiado la carta secreta del conde Duque a su Rey. De momento que amaine,… veremos. Sabemos lol que queremos, pero sin espejismos.
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